MIGAJA
(1962)
De la entraña gris de un barrio
Que aún evoca a Milonguita
Con su luto de percal,
Nace el tema de tu tango
Por la trampa de una cita
En la vaina de un zaguán.
Son estrofas desgarradas
De algún verso de Carriego
Que quedó sin terminar,
Son dos manos enlodadas
Descargando sus diez dedos
Sobre el nácar de un misal.
Migaja,
Desposada sin azahares, sin altar,
¡Qué pena!
Te robaron el romance en el umbral.
Sin tener en quien llorar,
Fue todo tuyo tu dolor,
Sin Dios a quien rezar
Fue un gran silencio tu oración.
Migaja,
La mirada humedecida de Jesús
Desciende
Y es plegaria en esta noche de tu cruz.
Muchacha hecha mujer, a espaldas del amor,
Dolor que hizo esquina con tu vida sin niñez,
Fragante débil flor, mañana muerto ayer,
Santificada seas por Dios.
A la hora en que el diariero
Sobre el toque de la sexta
Pliega su ala de papel,
Sangra el tajo de un recuerdo,
Se hacen surco tus ojeras
Y es mortal tu palidez.
Tu destino sin orillas
En tres versos quedó escrito
Aquel turbio amanecer:
Una artera zancadilla,
El relámpago de un grito...
¡Y rodaste hecha mujer!
Letra :
Erregé (Roberto Gil)
Música :
Eduardo Armani