MI VIEJO EL REMENDÓN
Destino de trinchetas, de suelas y semillas
Al pie de la banquilla en el viejo galpón,
El golpe del martillo cantaba tempranero
Pa´ darnos el puchero, mi viejo el remendón.
Poniendo sus remiendos de pena sobre pena
Que como una condena la vieja le dejó,
Y que al abandonarnos en ese trance amargo
Mi abuela se hizo cargo de mi hermanito y yo.
La abuela... de cabellera rojiza
Una tanita petisa, de Morano,
Pobre... siempre peleando al destino
Por los queridos bambinos
De su hijo, el artesano.
Y ahora... cuánto, cuánto hubiera dado
Por tenerlos a mi lado
A la “nona” y a mi viejo, el remendón.
La tinta de sus manos, la suela, el cuchillo
Y el canto del martillo fueron su confesión,
No sé si tuvo tiempo de conocer la vida,
Por darnos la comida, a soledad y galpón.
Y vi que poco a poco, los años, la banquilla,
Doblaron sus rodillas sin mendigar perdón,
Y así se fue del mundo llevándose grabado
Sus sueños destrozados, mi viejo el remendón.
Letra y música : Alberto Mastra (Alberto Hilario Mastracusa)
Grabado por la orquesta de Aníbal Troilo con
la voz de Tito Reyes.