MARCAO
Andaba de noche, su pinta
era brava
Vivía en las sombras del
viejo arrabal,
La huella de un tajo
cruzado en su cara
Gritaba un recuerdo de
amor y percal.
Por ella volvía y no la
encontraba
Después de diez años de
intenso sufrir,
Por ella, su fama de guapo
arrastraba
Y no le importaba vivir o
morir.
Por sus ojos
Lo llevaron a una celda,
Por sus trenzas,
Por su amor y su percal.
Una noche
Que alumbró su mala
estrella,
El rival cortó su cara
Y él... la vida del rival.
Después cárcel...
¡Siempre cárcel!
Mal de ausencia...
Y la voz de la conciencia
Castigando sin piedad.
Del frío presidio volvió
sin consuelo
Trayendo en el alma los
vientos del sur,
Y al verse tan sólo,
abriéndose el pecho
Cerró para siempre sus ojos
sin luz.
No hay a su lado ninguno
que llora
La lluvia en el techo le
canta su adiós,
Y tocan a muerto golpeando
las horas
La ronca campana de un
viejo reloj.
Letra : Alfredo Faustino Roldán
Música : Vicente Demarco
Grabado por la orquesta de Alfredo De Ángelis
con la voz de Oscar Larroca.