MISA DE FUEYES
(1977)
Del sótano en llamas del
futuro asfalto
Casi en carne viva yo sé
que vendrán,
Volando los siete
bandoneones blancos
Bíblicos y bravos del día
final.
Temblarán las torres con su
canyengazo,
Los dedos del aire se
persignarán,
Y una tecla encinta de
amorosos tangos
Fraseará el misterio de la
soledad.
La noche, la noche de los
bandoneones
Se irán sembrando tangazón
y penas,
Con una cósmica y bestial
ternura,
Y la ciudad se clavará
veredas
Toda vestida de
lastimaduras.
Y zaparán, ay, alma mía,
Y callarán y partirán
Los siete bandoneones del
día final.
Como en una suelta de
gargantas negras
Dios, tocando bajo, los
despenará,
Y echarán los fueyes por
sus siete jetas
La misa milonga de la
eternidad.
Y el Pampero en huesos
gemirá sin cuerdas
Como un hondo aljibe que
perdió el brocal,
Y una mano niña, entroilada
y terca
Sobre los teclados se
pondrá a llorar.
Letra : Horacio
Ferrer (Horacio Arturo Ferrer)
Música : Marcela
Yuste (Norma Graciela Yuste Aguirre)