MAMÍFEROS DE LUJO
Cuando en las horas de la
tarde inquieta
A veces salgo a recorrer el
centro,
A cada paso que yo doy, me
encuentro
Con mujeres de toda
condición.
Unas hacen virajes con los
ojos,
Otras bajan la frente con
malicia,
Y arrojan al descuido, una
caricia
A manera de muda invitación.
Yo he visto caminando por
Florida,
- Esa calle de nuestra
aristocracia -,
Mujeres que ostentaban con
audacia
La razón de pasearse por
allí.
Atractivas, risueñas y elegantes,
Bien nutridas de sedas y de
alhajas,
Se paseaban lo mismo que
las majas
Hermosas, cual estrellas de
rubí.
Esas mujeres son
Señores, para mí,
“Mamíferos de lujo”
Que andan por ahí.
Por eso quiero yo
Que usted señale así:
“Mamífero de lujo
es esa que va allí”.
“Mamíferos de lujo":
lindo nombre
Les puso Pitigrilli a esas
mujeres,
Que venden sus caricias y
placeres
En el vasto mercado del
amor.
Por eso quiero que también
nosotros
Digamos sin vergüenza ni
tapujo:
Allí pasa un “Mamífero de lujo”
- En vez de una percanta de
mi flor -.
El nombre despectivo que
hoy le damos
De “mina”, de “percanta” a
esas mujeres,
Debemos abolirlo entre los
seres
Que tengamos buen uso de
razón.
Es feo y hasta impropio de
llamarles
“Muebles”, “minas”, “percantas”
y otras cosas,
A esas pobres y tristes
mariposas
Que viven embriagadas de
ilusión.
Letra : Gabriel
Sigal
Música : Juan
Rezzano (Juan Bautista Domingo Rezzano)