MISA DE ONCE

 

 

 

Entonces tú tenías dieciocho primaveras,

Yo veinte y el tesoro preciado de cantar...

En un colegio adusto vivías prisionera

Y solo los domingos, salías a pasear...

Del brazo de la abuela llegabas a la misa

Airosa y deslumbrante de gracia juvenil

Y yo te saludaba con mi mejor sonrisa

Que tú correspondías con ademán gentil.

 

Voces de bronce...

Llamando a misa de once...

¡Cuántas promesas galanas

cantaron graves campanas

en las floridas mañanas

de mi dorada ilusión!...

Y eché a rodar por el mundo

Mi afán de glorias y besos

Y sólo traigo al regreso,

Cansancio en el corazón.

 

No sé si era pecado, decirte mis ternuras

Allí, frente a la imagen divina de Jesús,

Lo cierto es que era el mundo, sendero de venturas

Y por aquel sendero tu amor era la luz.

Hoy te dirá otro labio la cálida y pausada

Palabra emocionada que pide y jura amor,

En tanto que mi alma, la enferma desahuciada

Solloza en la ventana del sueño evocador.

 

Misa de once,

¡Yo ya no soy el de entonces!

Etc... etc...

 

Letra : Armando José María Tagini

Música : Juan José Guichandut

 

Grabado por Alberto Marino con acompañamiento orquestal.

 

(partitura edición 1944)

 

                 

AtrásMenú Principal