LANGOSTA
(1925)
Una noche muy cruda de invierno
A Langosta lo vieron llegar,
Con un traje marrón entallado
Y una vaga tristeza al mirar.
Con el pucho apagado en la boca
Recostóse en la esquina a pensar,
En quién sabe qué cosa tan loca
Que a veces los chicos lo vieron llorar.
Las viejas decían: “Son cosas de amor
que tarde o temprano se habrán de saber”,
Y cuentan que un día lo vieron volver
Diciendo, borracho, con hondo rencor:
“Tal vez algún día terminen de hablar
que para ese ejemplo me tengo yo fe,
ya tengo el remedio que no ha de fallar”...
Dio un beso al cuchillo y cantando se fue.
“Que soy malo, murmura la gente
que a llamarme Langosta llegó,
que jamás me encontraron sonriente
y que miro con rabia y rencor...
Yo no puedo mirar de otro modo
ni es posible esconder lo que soy,
desgraciarme no quiero del todo
por eso me callo, suspiro y me voy”
Una noche, después de algún tiempo
A Langosta lo vieron venir,
Con un brillo fugaz en los ojos
Y una mueca feroz al reír...
Al llegar a la esquina en que siempre
Recostóse el malevo a pensar,
Arrojando a la calle el cuchillo
¡Besando un retrato, se puso a llorar!
Letra : Juan Andrés Bruno (Julio A. Burón)
Música : Juan de Dios Filiberto
Grabado por Carlos Gardel con guitarras. (sello
Odeón N° 18.138, en 1925)
Grabado por la orquesta de Ángel D´Agostino
con la voz de Ángel Vargas.