DEL FOGÓN
Mientras corre el “verde” en la estrecha rueda,
Mientras el churrasco se asa en el fogón,
Si afuera hace frío, adentro hay ginebra,
Y un gaucho que canta como un ruiseñor...
El cantor criollo, trenzó con sus penas,
Las cuartetas tristes para su canción,
Y un viejo paisano, que en silencio escucha,
De sus ojos mansos, suelta un lagrimón...
En sus
pupilas se asoman
Pesares
que brotan
De su
corazón.
Él también tuvo su tiempo de cantor y guitarrero
Y cantó como un jilguero su alocado corazón...
En su pecho formó un nido de pasión y de ternura,
Era mozo y su alma pura, a una ingrata le entregó...
Queda aún entre el rescoldo del fogón de sus quereres,
Los más hondos padeceres enlazaos en la canción...
... y al llorar de la guitarra, van surgiendo en su memoria
Los recuerdos de esa historia, que con sangre él escribió.
Ya no corre el “verde” en la estrecha rueda
Ya no está el churrasco, se apagó el fogón...
... y en la noche oscura, entre la arboleda,
El viento pampero silba su canción.
El noble paisano, pialando sus penas,
Que al brete ´e su pecho, tranquilo arreó,
Se caló el chambergo, castigó a su flete
Llevando en los tientos, su viejo dolor.
Letra : Julio Alberto Cantuarias
Música : Enrique Augusto Nicolás Mónaco
Grabado por Agustín Magaldi en sello
Brunswick (1929 – 1932)