MURALLÓN

 

 

 

Sobre la piedra gris del murallón

Dejé grabado en mi lejana infancia:

“José quiere a María de los Angeles

Y abajo, atravesado un corazón.

Cuántos sueños de azahar y de jazmín,

Cuánta agua de cielo en las veredas,

Donde caracoleaban los barquitos

Hechos con el cuaderno “San Martín”.

 

He vuelto con la frente ya arrugada

Al sitio del amor donde se vuelve,

Teñido de nieve aquel mechón rebelde

Que tu mano tan breve detenía.

Dónde está, dónde está tu mano alada

De palomita muerta que acaricia,

La frente de los ángeles, María...

¡Dónde está, dónde está tu corazón!...

 

He vuelto al murallón con triste afán,

Ya los barquitos de papel zarparon,

Ya no hay más agua de cielo en las veredas

Y en la piedra, los nombres ya no están.

Otros niños volvían a ensayar

Con carbón nuevos nombres de mujeres,

Y se rieron de este hombre flaco y viejo

Que al mirarlos se puso a lagrimear.

 

Letra : María Luisa Rubertino y Nicolás Olivari

Música : Rolando Chaves  (Dagoberto Cochia)

 

 

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