(canción por milonga)
Cuando escucho una guitarra
llorar por su diapasón
Yo siento que el corazón,
se me transforma en cigarra,
Y si una pena desgarra, mi
garganta estremecida
Mi canto es como una
herida, llena de sangre caliente,
Y la belleza doliente de
una rosa florecida.
Porque es mi canto una flor,
con sus colores brillantes
Que ilumina un sol
radiante, cuando le canta al amor.
Pero en cambio, si es dolor,
lo que su letra te muestra
Es como trepar la cuesta de
una montaña de angustias,
Y encontrar una flor
mustia, que sigue siendo una flor.
No hay tristeza ni hay
temor y no habrá tampoco olvido
Porque cantando conmigo,
hay una segunda voz,
Parece como si Dios me
pidiera que cantara
Él mismo me acompañara y en
sagradas melodías,
Una Su voz con la mía y así
cantemos los dos.
Y es por eso que cantando,
yo voy soltando mis cosas
Como pétalos de rosas, que
el viento va deshojando,
Por la vida voy marchando
con el alma en la garganta
Y ni la muerte me espanta,
porque el día que me muera,
Yo tendré paz verdadera, ya
que moriré cantando.
Letra y música : Rubén Serrano
Dedicada a la señora Nelly Omar en sus 100 años de
vida. 10-09-2011
(colaboración enviada por su autor, el
amigo Rubén Serrano. 10-09-2011)