Nació en Palermo, la
rubiecita
Era bonita como una flor.
Y la llamaban “
En aquel barrio, con gran
amor.
Sus ojos verdes brindaban
gloria
La dulce gloria de una
emoción,
Todos la llevan en la
memoria
Porque fue reina de la
ilusión.
Tuvo en su vida un sublime
querer
Un sueño de bonanza.
Quiso con el alma, con
ternura
Con la dulce fe de su
esperanza.
Y en aquel cariño, todo
lleno de bondad
Mostró sus sentimientos.
Nadie pudo amar con tal
fervor,
Qué noble y puro fue su
amor.
Triste quedó Palermo sin su
flor.
Sin el calor de sus
canciones
¿Quién olvidarla podrá,
Señor?
Pobre recuerdo blanco de un
querer
De un gran querer, lleno de
sol.
Letra :
A. Timarni (Antonio Polito)
Música : Mauricio Guariglia