SIEMPRE HABRÁ UN TANGO

(poema)

 

 

Para el hombre

Que está en la multitud como un olvido,

Mínimo, inmóvil, ido,

Parado en la esquina de su tiempo.

 

Para el que

Ignorado de suertes,

Roza las ráfagas del mundo,

Y se pliega

Sin éxitos ni triunfos,

Desvalido y doblado...

Dolido.

 

Para el que

Insomne y olvidado,

Sueña y espera,

Con un inocente canto,

El de la infancia,

Y un tremendo dolor,

El del amor.

 

Para el que tuvo fe y hoy no la tiene,

Para el que dio y no recibió,

Para el que tantos sueños concibiera

Y hoy sabe que esos sueños lo condenan.

 

Para el hombre que oculta su fracaso

Y ríe y corre y canta,

Con los demás,

Mientras siente tan lejos

El perfume del campo, del barrio o de la aldea.

 

Para el que alguna vez quisiera,

Derrumbar los tapiales

De su estrechez estúpida y mezquina,

Y vivir liberado

En una excelsitud, los días postreros...

 

Para ése,

Siempre habrá un tango como un día soleado

Florecido de lunas y de ensueños,

Tibio como una cuna,

Rincón cansado,

Silenciosa espuma del tiempo.

 

Siempre habrá un tango,

Dulce,

Único,

Tendido como un ala

Sobre su inmensidad ensimismada.

 

Un viejo tango

Grillo y luna,

Siempre habrá,

Para el hombre caído,

Apresado, estrujado,

Muerto en las noches de su soledad.

 

Letra : Dr. Julio L. De Grucci

Música : ----

 

 

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