PUERTA CERRADA

 

 

 

Las sombras llaman a mi puerta
Con un murmullo de voces olvidadas,
Y el alma sabe que están muertas
Y que son sombras que vuelven de la nada.
Que sólo son recuerdos, amargos del ayer,
Que sólo son fantasmas, que se obstinan en volver.
Fantasmas y recuerdos que se burlan de mi mal,
Llamando con las voces, que nunca volveré a escuchar.
 
¿Por qué las sombras me engañan?
¿Por qué la amargura, me busca y se ensaña?,
¿Por qué no se abre una puerta,
donde encuentre amparo, mi alma muerta...?
¿Por qué me muerden las penas?
¿Por qué me condenan a la recordación?,
¿Por qué, en el dolor de mi suerte
el consuelo de la muerte, no me da su compasión...?
 
Mis labios llaman torpemente
Porque ya saben que nadie los espera,
Mis pasos ruedan tristemente
Entre un cortejo de sombras compañeras.
Y pienso que se asoman detrás de la ilusión
Caretas que se burlan del pobre corazón,
Fantasmas del recuerdo que me empujan a llorar
Gritando con las voces que nunca volveré a escuchar.
 
¿Por qué las sombras me engañan?
¿Por qué la amargura me busca y se ensaña?
¿Por qué no se abre una puerta,
donde encuentre amparo, mi alma muerta...?
¿Por qué me muerden las penas?
¿Por qué me condenan a la recordación?
¿Por qué, en mi dolor no consigo,
que me quiten el castigo? De gritar:
¡Por qué!... ¡Por qué!

 

Letra : Homero Manzi  (Homero Nicolás Manzione Prestera)

Música : Alfredo Malerba  (Alfredo Antonio Malerba)

 

 

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