Cuando sientas este tango, que una orquesta arrulladora
En el hall de una milonga, se disponga a hacer vibrar,
Acordate que hay un hombre, Cornetita Sopladora
Que, apuntado por tu culpa, vaga enfermo, mas no implora
Disparándole a la yuta, sin poderse acomodar.
¿No sabés?, Coquera infame, que por más que seas bacana
y haiga un lonyi que te brinde con su empleo un buen pasar,
esa suerte dura poco y, ya libre de mi cana
Convertida en desperdicio, te veré, Milonga Ruana
Requechando por Corrientes algún mango pa´ morfar.
Tenés pasta de alcahueta y a pesar de tu bautismo
Con el santo de Bebita, la Ñatita, que sé yo,
No podrás con tu inocencia, tu carita ´e catecismo
Engrupir a los que somos, que ya junan tu cinismo
Porque el “Kodak” de la davi, tus posturas enfocó.
Yo me acuerdo cuando apenas, te saqué de perdedora
Y una cama en el Fernández, pa´ curarte, te palmé,
Porque un novio de esos lindos, de esos Bebes que hay ahora
Te encajó esa hermosa mula, reservada y pateadora
Que hasta yo salté engomado... y a Pirelli lo sobré.
Pero, en fin, ya que el pasado, quedó muerto en Uspallata
Donde sos más rejunada que un retrato ´e San Martín,
Retozá, nomás, ñatita; serruchala y ganá plata
Que, si en ésta te me has ido, como bola por corbata
¿Dónde irás, que dando tiza, se me escurra el chiquilín?
Vos sabés que yo soy macho, que abro cancha al que me sigue
Que no soy ningún Gomina, ni un Jorgito, ni un Fifí,
Que llevás muy bien mi marca... Y, aunque el odio te
persigue,
Pueda ser que algún hermano, de infortunio te castigue
Si en la carpa de la vida, se da el juego contra mí.
Letra : Eduardo Escaris Méndez
Música : Graciano De Leone
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