UNA MILONGA

(milonga)

 

 

No digas nunca que sos

Más sublime que una flor,

Más divino que el amor,

Más poderoso que Dios.

Vanidad y orgullo son

Imperfecciones humanas,

El que nunca ha sido nada

Pretende alcanzar en vano,

Las estrellas con la mano

De la noche a la mañana.

 

El que no sabe escuchar

Se enreda en su propio lazo,

Y va derecho al fracaso

En este triste rodar.

Nadie lo podrá salvar

Y en la lucha sin medida,

Ha de sangrar por la herida

Sin esperanza y sin fe,

Escuchar con sensatez

Es la savia de la vida.

 

La indiferencia es un mal,

La envidia es una alimaña,

La ingratitud se enmaraña

Y muerde hasta lastimar.

Resentidos al andar

Vamos desafiando al tiempo,

Enceguecidos por dentro

Como espíritu sin luz,

Llevando como una cruz

El peso del descontento.

 

¿Qué vamos a hacer, Señor

con este rebaño tuyo?

Inflado por el orgullo

Flaco por imperfección.

Danos tu guía y tu amor

Ilumina nuestra senda,

Que se nos caiga la venda

Mirando con claridad,

Al amor y a la verdad

En esta duda tremenda...

 

Letra : Agustín Irusta  (Agustín Cipriano Irusta)

Música : Mario Osvel Menéndez Correo

 

Grabada por Agustín Irusta con el acompañamiento de la orquesta de Alberto Di Maggio. (1961)

Grabada por Agustín Irusta con el acompañamiento del Cuarteto Guardia Vieja. (1968)

 

 

(letra obtenida de la grabación)

(colaboración enviada (grabaciones) desde la ROU, por el amigo CésarElEmperador. 12-2017)

 

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