COMO CUCHILLO CLAVAO
... y una mañana
borracha de sol
El gorjeo
melodioso de los pájaros del bosque
Saludaban con sus
trinos
A un nuevo amor
que florecía...
Enredado
entre las redes de mi propia fantasía
Soporté
de la falsía el zarpazo envenenao,
Y con
paso vacilante, seguí amargado mi huella
Llevando
el recuerdo de ella, como cuchillo clavao...
Crucé
montes y llanuras, para olvidar a la “indina”
Y en
mis plantas las espinas se clavaron sin piedad,
Y marché
sin detenerme, siempre sangrando mi herida
Por
las sendas de la vida, buscando la soledad.
Un arroyo
cristalino
Me brindó
sus aguas puras,
Y apagó
la sed ardiente
Que
me hacía sucumbir.
Un rosal
me dio su aroma
Y a
su sombra perfumada,
En mi
mente atormentada
Vi un
risueño porvenir.
El arroyo...
fue una boca que me ofreció un beso santo
Que
con sus labios mi llanto, beso a beso lo secó,
El rosal...
fueron sus manos, que suaves me acariciaron
Y lentamente
arrancaron el cuchillo del dolor.
Hoy
mi vida ya es distinta, pues al fin hallé la calma
Que
el alcohol con su veneno me negó con saña cruel,
Unos
ojos amorosos, me miran y en su mirada
Encuentro
la paz soñada de un cariño puro y fiel.
Letra
: Eduardo Braña
Música
: Norberto Pendola
(colaboración
enviada (letra) desde la ROU, por el amigo CésarElEmperador. 04-2018)