CAPRICHO DE ABRIL
(1980)
Total
cruel angustia, fatalmente nada,
Color
del tabaco y viejo perfil,
Se
posa en la calle y roba las ganas
Se
ahoga en el vino de un muñeco gris.
La
noche recorta figuras quebradas,
Fantasmas
barcinos, cuerpos de aserrín.
La
lluvia, muy niña, juega en las terrazas,
Cristal
fugitivo, capricho de abril.
¡Quedamos
tan solos, bandoneón, tan solos!
Revisando
miedos casi sin querer.
Muy
ciegas las manos las teclas repasan,
Con
una caricia que no pudo ser.
Qué
pena inútil mirar cómo saltan
Esos
duendes rengos, locos, del ayer,
Y
unos ojos tristes ignoran distancias
Para
estar presentes cuando den las diez.
Redonda
la suerte, moneda gastada,
Da
mil volteretas y cae de cruz.
Un
Dios que conoce todas las palabras,
Olvida
aquel nombre y dice Jesús.
La
lluvia renueva aún sin nombrarlas
Figuras
de niebla detrás del atril,
Y
un tango pasea enfermas nostalgias
Por
calles desiertas, capricho de abril.
Letra : Miguel
Jubany (Miguel Ángel Pablo Jubany)
Música : Agustín
Garnero (Agustín José Ramón Garnero)