PECAO

 

 

 

Regresando de la yerra, en su flete coscojero

Con el último lucero va un paisano soñador,

Y pensando que la china, de su amor está sedienta

Por la senda polvorienta va sembrando su canción...

Al llegar a la enramada, tropezó con un viejito

Que le dijo: ¡Che, m´ hijito, la torcaza ya voló!,

Pero no llorés, ¡canejo!, y seguí con tu azulejo

Sin dejarte castigar por el dolor...

 

Es un pecao despreciarlas,

Quererlas es un tormento,

Y tuitas, mesmo que el viento

Cambean sin ton ni son...

Es un pecao escucharlas

Si brindan un juramento,

Pues llegando la ocasión

Se van no más... sin un adiós...

 

A la luz del nuevo día, las palomas arrullaban

Y en la fronda desgranaban los jilgueros su trinar,

El paisano entristecido, castigando su azulejo

Y diciendo: ¡Adiós!, al viejo, se alejó por no llorar...

En la pobre pulpería, pa´ olvidar su suerte perra

La platita de la yerra trago a trago se gastó,

Y siguiendo su camino, bien borracho de odio y vino

Como el viejo escarmentao... así cantó:

 

Es un pecao despreciarlas,

Quererlas es un tormento,

Y tuitas, mesmo que el viento

Cambean sin ton ni son...

Es un pecao escucharlas

Si brindan un juramento,

Pues llegando la ocasión

Se van no más... sin un adiós...

 

Letra : Jesús Fernández Blanco

Música : Ciriaco Ortiz  (Ángel Ciríaco Ortiz)

 

 

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