CANTO DE ORO
Madrecita inmaculada, santa
reliquia querida
Perdóname desde el cielo
los disgustos que te di,
¡Cuántas veces, angustiada,
tú lloraste madre mía!
Tú lloraste por el hijo que
se olvidaba de ti.
Hoy, que me falta tu vida y
el calor de aquellos besos
Esos besos idolatrados que
las madres sólo dan,
Los reclamo a cada instante,
madrecita, te confieso
Y en mis noches de
tinieblas los ansío con afán.
Perdóname madrecita
Sueño de toda mi vida,
Hoy te llamo en mis
recuerdos
Con sana veneración.
No puedo olvidarlo, madre
Todo tu gran sacrificio,
Que has hecho por este hijo
Que enfermó tu corazón.
Conseguiste en el cielo,
madrecita santa y buena
Ocupar un lugar santo en el
sacro tribunal,
Para defender al hijo si
vaga cual alma en pena
Y observas desde allá arriba
para librarlo del mal.
Eres mi luz y mi guía, tú
me ves si voy vencido
Por los caminos del mundo
sin rumbo ni dirección,
Desde el cielo, madrecita,
bendecís al ser querido
Por eso en mi canto de oro,
yo pido tu bendición.
Letra y música
: Francisco Laino y José Luis Anastasio
(colaboración
enviada por el amigo César, desde la R. O. U., 08-2009)