VALS DE LOS DUENDES

(vals)

 

 

Me voy llena de duendes a escalar madrugadas

Mientras dibuja un tango, sus cielos de gorrión,

Y asome en una esquina la sombra del poeta

Que derrama su musa, sobre algún bandoneón.

 

Me voy llena de duendes y quedo sorprendida

Cuando escapan corriendo, desde mi corazón,

A atrapar tardecitas con olor a glicinas

Y suspiros de ausencia, detrás de algún balcón.

 

Y a la luz de la tarde, regresan

Trayendo nostalgias y sueños en flor,

Y me habita el dorado silencio

De un otoño robado al amor.

Y en sus alas, esconde la noche

Su largo misterio de esplín y dolor,

Son los duendes esquivos y eternos

Que hoy besan mi alma, diciéndome adiós.

 

Se trepan al triciclo del viejo organillero

A arrebatarle un poco, de su antiguo esplendor,

Y le dejan a cambio un pentagrama nuevo

Desbordado de acordes, que inventó el ruiseñor.

 

Se acercan a los barrios buscando en los baldíos

Los siete barriletes, que vuelan sin timón,

A repartir sonrisas entre los hombres grises

Que a veces Buenos Aires, olvida en un rincón.

 

Letra y música : Patricia Rivera

 

 

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