Desde un tétrico hospitalDonde se hallaba internado,Casi agónico y rodeadoDe un silencio sepulcral,Con su ternura habitual,La que siempre demostró,Quizá con esfuerzo o noDesde su lecho sombrío,Un tísico amigo míoEsta carta me escribió. “Querido amigo quisiera,Que al recibir la presente,Te halles bien y que la suerteTe acompañe por doquiera.Por mi parte, mal pudieraDecirte que estoy mejor,Si al contrario, en mi dolorPostrado en mi lecho abyecto,Ya soy un pobre esqueletoQue a mí mismo me da horror”. “La carta es para decirteQue si podés, algún día,Vení a hacerme compañíaVos que tanto me quisiste.Estoy tan solo y tan tristeQue lloro sin contenerme,Ya nadie suele querermeTodos se muestran impíos,De tantos amigos míosNinguno ha venido a verme”. “Hoy yo te doy la razónPues veo en mi soledad,Que esa llamada amistadEs tan sólo una ilusión.Cuando uno está en condiciónTiene amigos a granel,Pero si el destino cruelHacia un abismo nos tira,Vemos que todo es mentiraY que no hay amigo fiel”. “Bueno, aquí ya me despidoY al poner punto final,Recibe un abrazo lealDe quien siempre te ha querido.A tu mamá, que no olvidoTambién mis recuerdos dale,Mucha devoción mostraleY de cariños colmala...Vos que la tenés, cuidala¡Si supieras cuánto vale!” Llegó el domingo y ansiosoPor aquel amigo leal,Penetré en el hospitalAngustiado y pesaroso.Me dirigí silenciosoAl lugar donde sabía,Que su lecho encontraríaMas... ¡Ay!... No bien lo encontré,Asombrado me quedéAl ver la cama vacía.
Letra : Juan
Manuel Pombo
Música : Alberto
Cosentino