SIEMPRE SE VUELVE A BUENOS AIRES

 

 

 

 

 

Esta ciudad está embrujada, sin saber
Por el hechizo cautivante de volver,
No sé si para bien, no sé si para mal
Volver tiene la magia de un ritual.
Yo soy de aquí, de otro lugar no puedo ser,
Me reconozco en la costumbre de volver,
A reencontrarme en mí, a valorar después
Las cosas que perdí, la vida que se fue.
 
Llegué y casi estoy a punto de partir
Sintiendo que me voy y no me quiero ir,
Doblé la esquina de mí mismo para comprender
Que nadie escapa al fatalismo de su propio ser,
Estoy pisando tus baldosas
Floreciéndome las rosas, por volver.
 
Esta ciudad, no sé existe, si es así,
O algún poeta la ha inventado para mí,
Es como una mujer, profética y fatal
Pidiendo el sacrificio hasta el final.
Pero también tiene otra voz, tiene otra piel,
El gesto abierto de la mesa de café,
El sentimiento en flor, la mano fraternal
Y el rostro del amor, en cada umbral.
 
Yo sé que no es casual, haber nacido aquí
Y ser un poco así, tristón, sentimental,
Ya sé que no es casual que un fueye, por los dos,
Nos cante el funeral para decir adiós.
Decirte adiós a vos... ya ves, no puede ser
Si siempre y siempre sos una razón para volver.
 
Siempre se vuelve a Buenos Aires a buscar
Esa manera melancólica de amar,
Lo sabe sólo aquel que tuvo de vivir
Enfermo de nostalgia, casi a punto de morir.
 
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Letra : Eladia Blázquez

Música : Ástor Piazzolla

 

Grabado por el quinteto de Ástor Piazzolla con la voz de José Ángel Trelles.

 

 

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